Reiki y sanación kármica

Artículo por Haripriya Suraj

La palabra “Karma” lleva consigo una connotación negativa. A menudo se la asocia con el sufrimiento y el dolor. Muchos lo ven como un tipo de castigo por las fechorías cometidas en la vida. Algunos también creen que este castigo es impuesto por Dios o por un poder superior que decide lo que está bien y lo que está mal. Muchos niños tienen miedo debido a que creen que si no cumplen, Dios los castigará por ser malos. Esta creencia se toma como verdad y causa en las personas un miedo profundamente arraigado.

Y luego está la creencia paralela de que cuanto más bien uno hace, más buen karma acumula. Se cree que el buen karma es recompensado mientras que el mal karma invita al castigo.

Los principios y las leyes kármicas son válidos, pero no son algo a lo que hay temer o que deba ser tomado literalmente. No hay nadie allá arriba que juzgue cada pensamiento, cada palabra y cada acción nuestra y que tome nota de cómo debemos ser castigados por nuestros llamados pecados.

Creamos nuestra propia realidad
Creamos nuestro karma. Punto.

Aunque no lo parezca, la verdad más profunda es que hemos estado creando nuestra propia realidad desde el principio de los tiempos. Hemos operado desde un estado de no conciencia durante eones de tiempo, lo que puede suponer varias encarnaciones para muchos de nosotros. En cada encarnación nuestra (incluida la encarnación actual), hemos creado patrones kármicos, algunos positivos y otros negativos. Esto fue creado por nuestra relación con nosotros mismos, nuestra relación con los demás y con toda la existencia. No siempre es fácil aceptar que creamos nuestra propia realidad, especialmente cuando nos enfrentamos a problemas como enfermedades graves, abuso u otra cosa que nos haya sucedido sin que parezca nuestra culpa. Sin embargo, con el poder viene la responsabilidad y no hay una salida fácil. Si asumimos la responsabilidad de nuestras vidas, también recibimos el poder de sanar los problemas kármicos. Si elegimos culpar a los demás, cedemos nuestro poder y seguimos atrapados en los lazos kármicos.

Reiki y sanación kármica
Imagen de Neal-Fowler

El karma puede ser de varios tipos, como:

  1. El Karma individual: este es el karma que se limita a un individuo. Puede aparecer como problemas con la salud, con las relaciones, con las finanzas y cosas similares.
  2. El Karma colectivo: cuando un grupo de personas relacionadas o no relacionadas comparten un problema similar, se dice que son receptores de un karma colectivo. Las víctimas de la guerra, los accidentes y otros incidentes grupales desafortunados entran en esta categoría.
  3. El Karma ancestral: aquí es donde los patrones se transmiten de generación en generación. Las enfermedades genéticas, las muertes prematuras, los abortos espontáneos frecuentes, el abuso, la violencia, las relaciones disfuncionales y similares entran en esta categoría.

Cada experiencia kármica tiene una lección reservada para nosotros. Una vez que aprendemos la lección, el patrón desaparece por sí solo y el karma se cura. Esto es más fácil decirlo que hacerlo, ya que puede ser alucinante analizar la dinámica del karma. Sin embargo, para sanar el karma, no es necesario saber qué sucedió en cada una de nuestras vidas ni tampoco es necesario reflexionar sobre todo lo que sucedió en nuestra vida actual.

La gente a menudo se pregunta si el Reiki ayuda con la sanación kármica. La buena noticia es que ciertamente lo hace. No es necesario que hagamos nada especial para curar problemas kármicos con el Reiki. Todo lo que se necesita es que nos entreguemos a la energía del Reiki y luego sigamos la corriente.

Es importante recordar que una vez que nos curamos, nos liberamos del ciclo kármico respectivo. No es necesario que cualquier otra persona que esté involucrada kármicamente con nosotros también deba sanar al mismo tiempo.

Cómo ayuda el Reiki con los problemas kármicos

  • La sintonización de Reiki nos abre y así nosotros invitamos a que más energía divina fluya a través de nuestros cuerpos. Este contacto con el Reiki aumenta nuestro coeficiente de conciencia. Nos damos cuenta de los patrones autolimitantes en nuestras vidas, lo que es el primer y el más importante paso hacia la sanación de los patrones kármicos.
  • El Reiki produce una sanación a nivel celular y va directamente a la causa raíz de cada problema. Trae patrones y recuerdos ocultos que necesitan sanación a través del espacio y el tiempo. Nos brinda oportunidades para sanar problemas de vidas pasadas, sin tener que estar siempre al tanto de lo que sucedió exactamente.
  • Si necesitamos ver algunas vidas pasadas para que ocurra la sanación kármica, el Reiki también ayudará con eso. Nos lleva a los recursos y a los maestros adecuados que pueden ayudarnos a retroceder en el tiempo y sanar.
  • Cierta cantidad de sanación kármica ocurre automáticamente después de estar en sintonía con cada nivel de Reiki. Para cuando uno alcanza el Nivel Maestro, uno puede esperar haber curado mucho karma individual. La sanación kármica puede continuar incluso después del Nivel Maestro, pero eso a menudo se adapta a la sanación de uno mismo por una causa global o un propósito mayor.
  • El Reiki también invita a la gracia divina a nuestras vidas. A menudo, un toque de gracia divina puede ayudar a facilitar el proceso de sanación kármica y a reducir la cantidad de golpes que tenemos en el camino.
  • En los casos de karma ancestral, al elegir sanarnos a nosotros mismos, también contribuimos a sanar nuestro árbol genealógico. Nuestra decisión de sanar un patrón poco saludable puede llevar a la sanación de muchas generaciones antes y después de nosotros.

Todos hemos elegido hacer del Reiki una parte de nuestras vidas. Entonces, rindámonos a la energía y permitamos que nos guíe. Deje que la energía nos lleve de regreso a nuestra propia luz interior, donde finalmente descubrimos que todo el karma es de nuestra propia acción. Entonces podemos despertar de nuestro sueño, íntegros y curados ¡Y posiblemente disfrutes de una carcajada al final!

La versión original en inglés del artículo en Reiki Rays: Reiki and Karmic Healing

Haripriya Suraj
Haripriya Suraj

Haripriya es Maestra de Reiki, Sanadora Angélica y Maestra Espiritual. Se sintió atraída por el Reiki desde su infancia y el Reiki pasó a ser parte de su propósito de vida. El Reiki es su compañero constante del que deriva la paz y el regocijo. Después de cosechar los frutos de la práctica Reiki en su vida, se inspiró para difundir la alegría del Reiki. Ella es la fundadora del Centro Holístico Aananda donde conduce y también enseña Reiki y sanación con el ayuda de los Ángeles. Haripriya reside en Bangalore, India. Llegue a Haripriya en aanandaholistic@gmail.com y en Angel Light en Facebook.

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